Un día me levante y resultaba que te tenia que olvidar, así como si nada. Lo ilógico era que ayer lo único que tenia que hacer era recordarte, ayer lo único que hacías era quererme y hoy simplemente te vas. Me dejaste el sabor mas amargo, el adiós mas atragantado y las lagrimas a medio llorar.
No sabia por donde empezar para que tu ausencia duela poco, dicen que nunca se puede entender porque las cosas no son como uno quiere, es inentendible, como tu partida.
Prometiste no hablarme mas y yo lo único que pude prometer fue jamás olvidarte, egoísta fui y sigo siendo, por pensar que tus promesas son miserias.
Mis adioses a diferencia de los tuyos se los lleva el viento, son palabras mal pronunciadas sin sentido ni coherencia. Salían de mi boca para después arrepentirse, no conocían el camino de tu partida, y menos de la mía.
Ni mi alma, ni mi cuerpo sabían como empezar a caminar sin vos. Mis oídos solamente se habían acostumbrado a tus palabras, no conocían otro idioma que tus besos.
Una vez caída, sin tener tu mano para levantarme llore, todo lo que tenia para llorar. Creo que jamás volví a llorar así, tu ausencia mato lo poco que había de mi y me costo mucho revivirme. Pero lo logre y hoy te digo que tu ausencia es lo que hoy me fortalece, la falta de tus besos es la que revive cada parte de mi alma que había muerto sin vos.
