viernes, 27 de marzo de 2009

Caminar sobre el dolor.

Dicen que caminar no es ninguna tarea fácil, aunque esta virtud, reitero hablo de la accion de "poder caminar", la tiene cualquier ser humano incorporada, lo único que hay que hacer es poder desarrollarla.
Pero... ¿qué es esa sensación que sentimos al caminar que nos dice que algo no esta bien? Yo pienso, que eso se llama caminar sobre el dolor. Hay días que uno sale a caminar y siente que las piernas no le dan mas, o ni siquiera puede llegar a levantarse para avanzar tan solo un paso.
Es como en esas películas, que para poder entrar a un lugar exclusivo, o demostrar lo cuan fuerte uno es, hay que pasar una serie de digamos... obstáculos. En este caso, desde mi punto de vista, lo veo relacionado con aquella prueba en la cual hay que caminar sobre carbones calientes, esos que hacen doler hasta la ultima parte del alma. Uno intenta una y otra vez poder pasar esa prueba, pero cada vez que queremos demostrar que podemos pareciera que se hace todo mas difícil. Entonces uno intenta y lo sigue haciendo pero siempre fracasa. En ese preciso momento cualquier persona se deja caer suavemente al piso, y piensa que nunca mas se va a levantar, que nunca va a poder dejar de caminar sobre aquel dolor. Ese es nuestro error. Muchas veces sentimos que caminamos sobre suelo caliente, que nos hace doler todo el corazón, y ni siquiera las lagrimas debilitan ese ardor que se siente. Entonces analizamos y buscamos la forma mas fácil, que seria pasar esa prueba corriendo, pero que pasa? al final del camino vemos que actuamos erróneamente. Nunca hay que buscar la forma fácil de salir de todo, porque si... es fácil, pero no confiable. La vida, el destino, la suerte o como quieran llamarlo nos pone millones de obstáculos, para enseñarnos a poder pasarlos de la mejor forma, de aquella manera que nos deja algún tipo de enseñanza.
Entonces es justo ahí, donde uno retrocede todos los casilleros que creíamos ganados, y volvemos a estar al principio del camino, con otra nueva oportunidad entre las manos, esa es la que hay que saber aprovechar como ninguna. La mente, las fuerzas, y todo lo positivo que tenemos adentro nuestro se prepara para poder pasar ese camino lleno de dolor, ardor y sufrimiento, entonces, cerramos los ojos y al volver a abrirlos, a uno le nace la respuesta al obstáculo... solamente había que cerrar los ojos y aprender a volar.