
El corazón... late, ríe, se enamora, sufre, se desenamora, llora y vuelve a reír. Es un órgano poco común, cuando tiene miedo se esconde, y cuado esta seguro se muestra en sus mejores facetas. Muestra una de las dos caras, y cuando muestra las dos, te brinda toda la sangre que tiene, para que corra por tus venas y puedas sentir la energía que tiene para regalarte.
Digamos que... tiene vida propia, es un órgano que piensa por si solo en cuestiones del amor, no le hace caso a la cabeza y cuando se juega lo hace de verdad, y cuando sufre? Ese trabajo se lo da a los ojos para llorar.
Es egoísta porque cuando se abre por completo, y hace una mala jugada esconde todas sus fichas y le echa la culpa a otros. No mide la consecuencias de sus actos, se maneja por impulsos, por latidos... que pueden decir mas que mil palabras. Tiene su propia manera de comunicarse con el resto, llenando de emociones cada parte del cuerpo acompañados de escalofríos y traviesas mariposas.
El cuerpo muere, pero el corazón es inmortal, estén en donde estén las sensaciones las lleva incorporadas. Y la última pregunta...¿qué pasa cuando sufre? Directamente ahí si, se muere y ya no siente mas nada; porque ya no esta ahí con uno mismo, o en ciertas situaciones se lo roban y dudan mucho en devolverlo. Sus intenciones de volver ya no están, se las lleva la locura que se va a vagar por las calles de otros corazones.
